Catálogo con tallas y colores reales, inventario que no miente y dos formas de vender: el botón de WhatsApp de toda la vida, o un carrito con pago en línea. Con la estética de una marca de moda, no la de una plantilla.
Abrigo largo de lana con doble botonadura.
No toda boutique está lista para cobrar en línea, y no todas quieren seguir cerrando ventas a mano. Aquí eliges: WhatsApp, checkout, o las dos a la vez. Se cambia con un interruptor, sin rehacer nada.
Modalidad WhatsApp
Modalidad checkout
Talla × color con su propia referencia, su precio y su stock. Filtros por categoría, color y precio, y buscador que ignora las tildes.
Cada entrada y salida queda escrita en un libro que no se edita. Comprar reserva; la mercancía sale de bodega sólo al despachar. Dos personas ajustando a la vez no se pisan.
Ficha de cada pedido con su cliente, su dirección y su historial de estados. Marcar “enviado” es lo que descuenta el stock, no antes.
Contraentrega, transferencia y pasarela de tarjeta. Una pasarela sin credenciales se muestra desactivada: nunca se simula un pago aprobado.
Cupones con tope y vencimiento, banners de campaña, suscriptores del boletín y la lista de quienes preguntaron por WhatsApp.
Embudo con sus dos salidas —WhatsApp y web—, prendas más vistas, conversión y ticket promedio. Sirve para decidir qué reponer.
Colores, tipografías, logo y dominio propio. La tienda se ve tuya, no de la plataforma. Español e inglés desde el primer día.
Portada por bloques: portadas de colección, looks completos, editorial de marca y páginas de contenido. Se arma sin tocar código.
Quien atiende la tienda no ve las ventas del mes. Permisos por acción, no por “eres admin o no”.
Lo que diferencia una tienda que aguanta de una que toca rehacer no se ve el primer día. Estas son las tres que más pesan.
Cambiar un contador pierde el historial y se rompe cuando dos personas venden a la vez. Aquí cada movimiento se escribe y el saldo se deriva. Por eso puedes auditar por qué faltan tres blusas — y por eso no se vende lo que no hay.
Los totales, los descuentos y el envío se recalculan al crear el pedido. Nunca se confía en lo que manda el navegador. Es la diferencia entre una tienda y una tienda que se puede vaciar con la consola abierta.
El aislamiento entre boutiques no depende de que el código filtre bien: lo impone la base de datos, fila por fila. Aunque una consulta se escriba mal, no puede devolver los pedidos de otra marca.
La demo es una boutique completa: “Aurora Atelier”, con veinte prendas reales, sus tallas y sus colores. Compra algo hasta el final y luego entra al panel: verás tu pedido, el stock que se reservó y el movimiento en el libro de inventario.
Te damos el acceso al panel por WhatsApp →
¿Vendes servicios en vez de prendas? Zenda Solutions agenda citas; Zenda Dining es para restaurantes.
Ver todos los productos →La configuramos con tu marca, tu catálogo y tu dominio. Cuéntanos qué vendes y te respondemos en menos de 24 horas.
💬 Cotizar por WhatsApp